Y ahora solo importa tener comida y tener salud, mantener la vida. Cayo a segundo plano el trabajo, la escuela y todo lo que antes nos parecia indispensable... Estamos en casa, con todo el tiempo disponible, entre el cuidado personal, el cuidado de la casa, hoy rescatè en mi memoria esas tortas santiagueñas que hacian mis tias, cuando venian de visita a esta casa. Esta casa hoy mi refugio, que fue testigo de tantas fiestas y reuniones de antaño. Mis tias paternas eran pura risa, hacian estas tortas para matear y reunirse a jugarse a la loteria, tardes y noches enteras, pura risas. No me salieron tal como debian, pero con la presencia de todas ellas y la de mis padres, en mi corazon y mente, ya que no estan en este mundo, aca les presento el resultado de la primera, lista para ser saboreada. Contenta, poque cada dia vale por la sencillez del sentir !
